Seis aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el sustrato para el cultivo de frutos rojos
Existen muchas opciones disponibles en cuanto a sustratos para frutos rojos. En los países nórdicos, los frutos rojos que se cultivan en sustratos son principalmente fresas y frambuesas, aunque también ha aumentado el cultivo de arándanos en invernaderos. A continuación, vamos a compartir algunos aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el sustrato para el cultivo de frutos rojos.
1. Buena capacidad de retención de agua y espacio de aire adecuado
Para funcionar de forma eficaz, el sistema radicular de las plantas necesita un espacio óptimo para el aire y el agua en el sustrato. El volumen de poros del sustrato debe ser elevado. Recomendamos la turba gruesa como sustrato para las frutas de baya. La turba gruesa cuenta con suficiente espacio de aire entre las partículas de turba, lo que garantiza un desarrollo radicular saludable. La capacidad de retención de agua y el espacio de aire también pueden aumentarse añadiendo musgo y perlita a la mezcla del sustrato. La perlita aumenta la capilaridad del sustrato.
2. Estructura resistente
La estructura del sustrato debe mantenerse durante toda la temporada de crecimiento para que el volumen total de poros no se vea reducido. Además de la turba gruesa, se pueden utilizar fibras de turba y musgo para mejorar la durabilidad y el drenaje del sustrato.
3. Un pH adecuado y una buena capacidad de retención de nutrientes y de amortiguación
El pH de un sustrato debe ajustarse a las necesidades del cultivo que se esté cultivando. La turba tiene, por naturaleza, un pH bajo, que puede ajustarse con cal. En los sustratos a base de turba, esto ayuda a crear un entorno con un pH predecible a lo largo de todo el cultivo.
La turba también garantiza una retención fiable del agua y los nutrientes, lo que permite un riego y una fertilización controlados. Dado que las mezclas incluyen cada vez más materias primas de origen circular, estas propiedades pueden variar. Por lo tanto, la gestión del agua y los nutrientes debe adaptarse a la composición específica del sustrato y al cultivo.
4. Libre de enfermedades y de actividad microbiana nociva
Las fresas y las frambuesas son sensibles a diversas enfermedades radiculares causadas por hongos patógenos, como, por ejemplo, Fusarium, Pythium y Phytophthora. Las enfermedades radiculares pueden prevenirse con pesticidas biológicos y químicos, así como utilizando material vegetal libre de enfermedades. Además, los sustratos utilizados en el cultivo deben estar libres de estos hongos causantes de enfermedades radiculares. Muchas enfermedades fúngicas del sistema radicular se desarrollan en sustratos húmedos y con poca aireación, por lo que se pueden prevenir utilizando un sustrato permeable y aireado. Los microorganismos beneficiosos presentes en la turba y el musgo mejoran la resistencia de las plantas frente a los patógenos.
5. Buena disponibilidad y calidad estándar
La disponibilidad del sustrato es importante para el agricultor. Al cambiar el sustrato que se ha utilizado en la explotación, es necesario aprender a gestionar, por ejemplo, el riego y la fertilización. Un sustrato de calidad no contiene impurezas y debe ser homogéneo año tras año. El sustrato debe estar libre de malas hierbas.
6. Aspecto de sostenibilidad
La reciclabilidad y las consideraciones medioambientales cobran cada vez más importancia para los productores. Las distancias de transporte, los métodos de producción y la elección de las materias primas influyen en la sostenibilidad global. Una composición adecuada del sustrato permite equilibrar el rendimiento de los cultivos con un uso responsable de los recursos, al tiempo que el riego y la fertilización pueden adaptarse a sus propiedades específicas.